Organizar una boda: Realidad vs. idealización

Se que ha pasado tiempo desde mi último post, pero esta es la realidad de una novia en plano s.XXI, que trabaja, organiza, tiene compromisos y es madre de una pequeña perrita «terrineitor».

Y es que en este post, me gustaría hablar de la realidad de organizar una boda, de los sacrificios que implica, de los altibajos emocionales, de los imprevistos, problemas económicos y de la importancia de contar con una red de apoyo que te sustente cuando no tienes más «fuerzas».

Muchas veces me he encontrado reels del estrés que implica organizar una boda, pero cuando iniciamos el proceso, siempre pensé que era «una exageración» y sinceramente, nada más lejos de la realidad.

Me propuse ser una novia «modelo», y disfrutar de cada proceso, convirtiendo esta experiencia en algo digno de recordar, y sí, obviamente hay infinitos momentos maravillosos, pero creo que nadie habla de la realidad de los momentos oscuros o malos.

En pleno s.XXI, creo que todos somos conscientes de las dificultades que atravesamos los jóvenes, sobre todo a nivel económico. Obviamente esta no es la realidad de todos, se que hay parejas que cuentan con el apoyo de familiares, o que poseen un patrimonio mucho más elevado, pero este no es mi caso, ni el de muchos jóvenes, creo yo.

Es por esto, que desde un principio mi prometido y yo, nos pusimos un presupuesto límite y decidimos que todo aquello que fuera posible, lo haríamos nosotros mismos y sí, eso nos ha ahorrado cientos o tal vez miles de euros, pero ese recorte tiene implícito muchísimas horas de dedicación, horas en las que tal vez estás agotada, u horas que simplemente no tienes y que debes robarle a tu sueño.

Así mismo, ese presupuesto siempre se ve excedido, al menos en nuestro caso, pues queríamos una boda pequeña, de 50 invitados y a día de hoy contamos 80.

Abro un melón ¿Qué opináis de las invitaciones por compromiso?

Nosotros decíamos que no caeríamos en ello, que no estamos conformes, pero sinceramente, hay situaciones que no hemos podido evitar, y personas que aunque no teníamos contempladas, hemos tenido que invitar. Y es que aunque una boda es el enlace de dos personas, son muchas más las que conforman el proceso, padres, abuelos, suegros, amigos, parejas de amigos… y por mucho que intentes «recortar» no siempre puedes hacerlo como deseas.

Así que aquí van dos consejos, muy personales:
· Haz más invitaciones de las que tengas pensadas en un principio.
· Aprende a establecer límites.

Se que esto último es tal vez lo más complicado, y que muchas veces cedemos por no disgustar a nuestros seres queridos, pero hay ciertas líneas que no se deben pasar.

Obviamente, si tu madre considera importante invitar a su mejor amiga (es un ejemplo), quien ha sido prácticamente familia para ti, vas a acceder aunque en un principio no lo habíais pensado, pero cuidado con los «¿no vas a invitar a tu prima segunda por parte de tu tía abuela?» «¿No vas a invitar a tu antigua vecina?» o » ¿Cómo no va a venir la mujer del hijo de tu profesora de infantil?»
Es tu boda, es tu momento, y no tienes por qué estar rodeado de personas que a penas habrás visto una vez en tu vida por compromiso.

Mi recomendación: Habla con tus padres o con quienes insisten en invitar a más personas, explícales que deseáis hacer una boda rodeados de únicamente las personas importantes para vosotros, y sobre todo, recuérdales que cada invitado de más, es un cubierto a pagar por adelantado y que el dinero no os sobra!

A estos imprevistos se suman los de la realidad de la vida, en nuestro caso, dos operaciones y un ingreso de nuestra perrita «Blue» (La porta anillos en la ceremonia). Todo ello ha hecho que estuviéramos a punto de cancelar la boda varias veces, pues hemos tenido que pagar con parte de los ahorros para la boda, por ejemplo, y además, estos procesos, dejan a uno triste, agotado y con ganas de abandonar.

Es por ello que es importante rodearse durante el proceso de organización de la boda, de gente buena, que te quiere de verdad.

Mi prometido se ha pasado días consolándome, apoyándome y diciéndome una y mil veces «todo va a salir bien», haciendo tantas horas extra como le permite su trabajo para poder costear los gastos.

Mis amigas, todas ellas no solo apoyan de forma emocional, si no que han estado ahí, al pie del cañón, montando arcos de ceremonia a las 2 de la mañana, estampando invitaciones en sus días libres, pegando etiquetas y recortando flores de papel cuando nosotros ya no podíamos más.

Mis suegros y mis padres, siempre ofreciéndose a ayudar económicamente en todo lo que estuviera en sus manos. Por ejemplo, mi padrastro, ha inventado un cortador de botellas y está haciendo candelabros con botellas recicladas!

Se que este post es largo, y tal vez no muy interesante, pero es una forma de desahogarme, y un intento de compartir mi experiencia real, con otras novias y novios que estoy segura también están pasando por un proceso complicado. Muchas veces nos sentimos solos o perdidos, pues nuestra experiencia no coincide con las de las influencers y creemos que algo estamso haciendo mal.

Lo estás haciendo todo bien, no siempre tiene que ser perfecto, sigue, lucha, trabaja, y permítete parar o estar mal si lo necesitas, con más o con menos, tu boda será perfecta y deberías estar orgullos@ de tu trabajo y esfuerzo.

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