En búsqueda del vestido de novia

En el post de hoy me gustaría hablar de un tema que creo que para todas, es nuestro momento favorito: La búsqueda del vestido de novia.

Desde hace años, he ido guardando referencias sobre vestidos de ensueño en mi tablero de Pinterest, pues una siempre es previsora, y debe estar preparada para cuando llegue el momento.

Cuando mi pareja y yo empezamos a hablar de la boda, yo tenía una cosa muy clara, y que ni siquiera mi ahora prometido daba crédito: el presupuesto de mi vestido de novia, no superaría los 800€.

Sí, sí, lo se, parece una locura y yo misma empecé a creer que era imposible cuando inicié la investigación de miles de webs de vestidos en todo el mundo. Sinceramente, ya me daba por vencida, y pensaba que debería gastar miles de euros en un vestido que me duraría a penas, unas horas.

Comprendo y soy la primera en pensarlo, que este es un momento especial, y un elemento clave el día «B», yo misma me ponía sábanas en la cabeza y anudadas por el cuerpo en casa de mi abuela, a la vez que le robaba las flores que hubiese por casa y desfilaba toda digna por el estrecho pasillo, pero con los años me di cuenta, de que hay miles de cosas más relevantes en las que invertir, sobre todo cuando organizas una boda low cost, por lo que en este post, os daré mis consejos y explicaré mi propia experiencia.

  1. No te limites, vive la experiencia completa de la novia. Concreta citas con tantas tiendas como desees, teniendo siempre claro tu rango de precios, si hay alguna que sabes que no habrán vestidos por menos de no se, 2000€, decide si aún así, deseas ir por cotillear y sentirte Julia Roberts en Pretty Woman, o mejor, no hacerte los dientes largos.
  2. Rodéate de acompañantes sinceras y de confianza. De esas personas que sabes que si algo no te queda bien, te lo dirán con el mayor tacto posible, pero que si te ven hermosa, aplaudirán de corazón.
  3. Parte de una idea clara. Supongo que conoces tu cuerpo, y sabes qué cosas no te quedan bien o simplemente no te gustan, tenlo todo en mente, y así será más fácil ir descartando opciones, pues las citas no suelen superar 1h y 30 min y créeme, pasa volando.
  4. Arréglate los días de las citas. Recógete el pelo, maquíllate, y ponte unos buenos tacones, todo ello ayuda, sin lugar a duda, a verte de una forma más clara cuál será el resultado el día que camines al altar.

Os dejo a continuación, algunas de las tiendas que yo visité en Valencia y con las que quedé encantada, siendo la primera «Outlet Nupcial» donde finalmente compré el vestido de mis sueños.

Otras alternativas que recomiendo no descartar, más cuando tienes un presupuesto ajustado serían:

  1. Wallapop o Vinted: Sí, quitemos los prejuicios de la ropa de segunda mano, pues hay ocasiones en la que se encuentran auténticos chollos. Yo misma he comprado mi vestido para la ceremonia civil a través de esta plataforma por 30€, y no puedo estar más encantada, un vestido de seda, con buena caída y estructura, estilo años 50. La magia de esto, es que al haber hecho una inversión tan pequeña, puedes gastar algo más en realizarle tantos cambios como desees, dejándolo a tu gusto, con un resultado muy personalizado.
    Recomiendo descargar ambas apps (para esto y otras muchas más cosas en el futuro) e ir buscando los término «novia», «vestido de novia», «vestido blanco» y creedme cuando os digo que hay cientos de vestidos desde los 30€ hasta los 300€ que son de absoluta calidad. Otro consejo, es que a poder ser, busquéis vendedores próximos a vosotros, pues esto puede permitir que os lo probéis antes de comprarlo y evitar así disgustos.
  2. Vuestra modista de confianza: En España, tenemos una extensa tradición de costureras y modistas, que muchas veces quedan relegadas a arreglar bajos y ajustar chaquetas, pero en muchas ocasiones, son profesionales como la copa de un pino, capaces de hacer auténticas maravillas. En este caso, simplemente deberíais hablar con ellas, esbozar vuestras ideas, y juntas comprar las telas que más os gusten. ¿El resultado? Un vestido único hecho completamente a medida, y con un precio muy inferior al de las grandes firmas, pero con una calidad que no tienen nada que envidiar.

Mi experiencia.

Mi experiencia, a mi parecer, fue anecdótica.

Tenía una idea muy clara de lo que deseaba, y fui a mi primera cita, acompañada de dos de mis damas de honor y mejores amigas. Hicieron toda la parafernalia, me pusieron la bonita bata blanca y me subieron a una especie de mostrador circular. Me probé como 5 vestidos, y ninguno me enamoraba, ni a mi ni a mis damas, las cuales son incapaces de disimular las caras.

Al final, me sacaron el último vestido, algo mucho más arriesgado de lo que tenía en mente, y sí, fue como en el programa «Say yas to the dress», en cuanto me vi en el espejo, empecé a llorar como una magdalena.

Yo, de ideas fijas, ya me lo quería llevar puesto, al fin y al cabo es un outlet y las unidades son limitadas, en este caso, era el único.

Mis amigas y yo ya estábamos haciendo un bote común para comprarlo, porque al ser el primer día, no llevaba si quiera el dinero, pero mi prometido, con cabeza mucho más fía que yo, me convenció de esperar, y probar más vestidos, no fuera luego a arrepentirme.

Así lo hicimos, visitamos muchísimos lugares, y aunque vi vestidos maravillosos, y uno casi casi me convence, con ninguno sentí lo mismo que con el primero, y el precio de éste, era totalmente insuperable: 800€.

Al tercer día de probar vestidos, llamé desconsolada a la primera tienda, por suerte, ya había hablado con ellas antes, y me lo habían reservado por un par de días. Al salir del Atelier de Bodas, en Alfafar, fui corriendo con mi madre y mi dama de honor a por el vestido del primer día, tenía clarísimo que era ese.

Y así concluye mi experiencia, con un vestido dentro del presupuesto, totalmente diferente a lo que había pensado, pero que cada vez que miro, me gusta más.

Por razones obvias, como aún no me he casado, no puedo subir fotos (prometo hacerlo en un futuro cercano), pero puedo decir que mi niña de 6 añitos, se sentirá la novia más bonita de todo el reino.

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